sábado, 27 de abril de 2019


TITULO :  DEFENDER LA SOCIEDAD
Por : Econ. Mg. Karl Whittembury Garcia

Resumen

Michell Foucault, enseñó en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977. El título de su cátedra era ―Historia de los sistemas de pensamiento. En su libro Defender la Sociedad, lo desarrollo en 11 clases, para realizar el análisis de las relaciones de poder hay que abandonar el Modelo jurídico de la soberanía, hace de la ley la manifestación fundamental del poder. ¿Puede servir la guerra como analizador de las relaciones de poder?, la guerra debe considerarse como que todos los fenómenos de dominación, diferenciación y jerarquización sociales, son derivados de ella.

Palabras Claves :  Soberanía, Dominación, Inteligibilidad, absolutismo, epistemologia, dialéctica.

Introducción

El autor con su libro Defender la sociedad nos da a conocer que la ley  y la guerra son las  manifestaciones fundamentales del poder, porque intentan recuperar una racionalidad permanente ligada por esencia a lo justo y al bien, este tipo de discurso se desarrolla por entero en la dimensión histórica.
La guerra tiende a convertirse en patrimonio profesional y técnico de un aparato militar definido, controlado, y hace de la guerra el fondo permanente de todas las instituciones de poder. surgió en el siglo XVII en Inglaterra. La guerra presidio el nacimiento de los estados, constituye el motor secreto de las instituciones , las leyes y el orden.
lo importante es que le principio del análisis histórico se busque en la dualidad ( ley, guerra), a partir de ahí y por medio de las obras de Augustin y Amedèe Tierry, van a desarrollarse en el siglo XIX dos tipos de descifra miento  de la historia: uno se expresara en la lucha de clases; el otro, en el enfrentamiento biológico.

CONTENIDO

Clase del 7 de enero de 1976.

¿ Que es un curso? - Los saberes sometidos - El saber histórico de las luchas, las genealogías y el discurso científico - El poder, a puesta de las genealogías - concepción jurídica y económica del poder - El poder como represión y como guerra - Inversión del aforismo de Clausewitz.

El Collège de France funciona esencialmente como una especie de organismo de investigación considera su trabajo como un informe publico. se trata de lineas de investigación, ideas, esquemas, lineas de puntos, instrumentos de investigación.

Se hacia investigaciones muy próximas, fragmentarias  ninguna llego a su fin. no tenían continuación, dispersas, repetitivas. Historias de procedimiento penal, el estudio de la psiquiatría en el siglo XIX.
los haberes estaban descalificados, insuficiente mente elaborados, ingenuos, inferiores, debajo del nivel de conocimiento de la cientificidad. Saber de la gente se hace la critica se dibujo la genealogía, como acoplamiento se jugo su fuerza esencial a la critica. es el saber histórico de las luchas, la memoria de los combates. lo que atraviesa el proyecto genealógico no es un empirismo, tampoco un positivismo. son saberes locales discontinuos descalificados contra la instancia teórico unitaria. es la insurrección de los saberes, no tanto contra los contenidos, los métodos, o los conceptos, es insurrección contra el poder centralización y sobre cuerpo en una red teórico comercial, como el psicoanálisis o un aparato político : Marxismo. La genealogía pone el juego los saberes liberados del sometimiento para restituir el proyecto de conjunto.
¿Que es el poder?. el poder esta siempre en posición secundaria con la economía. El poder toma como modelo la mercancía. El poder no se da ni se intercambia.
Según Clausewitz, la política es la continuación de la guerra, es la sanción y la prorroga del desequilibrio de fuerzas manifestado en la guerra.
La inversión del aforismo de Clausewitz, indica que la decisión final solo puede provenir de la guerra, esto es, de una prueba de fuerza en que las armas son jueces. El fin de lo político seria la ultima batalla.


Clase del 14 de enero de 1976

  Guerra y poder - La filosofía y los limites del poder - Derecho y poder real - Ley , Dominación y sometimiento - Analítica del poder : Cuestiones de métodos - Teoría de la soberanía - Poder disciplinario - La regla y la norma.

Michell Foucault, analizo desde 1970 al 1971 el como del poder y lo analiza en un triangulo : Poder, Derecho, Verdad
El poder nos somete a la producción de la verdad. desde la edad media la elaboración del pensamiento jurídico se hace esencialmente en torno del poder real.
El personaje central, en todo el edificio jurídico occidental es el Rey. Se trata del poder real de dos maneras: el monarca era efectivamente el cuerpo viviente de la soberanía. La segunda fijar la legitimidad del poder. El problema de la soberanía es el central del derecho en las sociedades occidentales poniendo de manifiesto dos cosas, por una parte los derechos legítimos de la soberanía y por otra la obligación legal de la obediencia.
Siendo así son necesarias precauciones de métodos: 1.- Hay que captar el poder en sus extremos donde se vuelve capilar - 2.- En la cabeza del estado esta la soberanía y para Hobbes, es el alma del Leviatan . 3.- El poder que ejerce en red. los individuos ejercen el poder, son sus relevos. El poder transita por los individuos no se aplica a ellos. el individuo es un efecto del poder. 4.- Todos tenemos fascismo en la cabeza y poder en el cuerpo. 5.- Las grandes maquinarias del poder están acompañadas por producciones ideológicas.


Clase del 21 de enero de 1976

La teoría de la soberanía y los operadores de dominación - La guerra como analizador de las relaciones de poder - Estructura binaria de la sociedad- El discurso histórico político, el discurso de la guerra perpetua - La dialéctica y sus codificaciones - El discurso de la lucha de razas y sus transcripciones.

La soberanía es la teoría que va del sujeto al sujeto. La teoría de la soberanía se asigna en el comienzo, una multiplicidad de poderes entendido como poderes políticos hay que analizar e tres maneras estas teorías:  1.- La teoría de la soberanía presupone al sujeto. 2.- A punta a fundar la unidad esencial del poder. 3.- Se despliega en el elemento preciso de la ley.
Cuando la guerra fue expulsada a los limites del estado apareció cierto discurso novedoso en primer lugar porque fue el primer discurso histórico político sobre la sociedad.
En un primer momento , la guerra recibió el nacimiento de los estados: El derecho, la paz, las leyes nacieron en la sangre y el fango de las batallas, la ley nace de las batallas reales, de las victorias, las masacres, las conquistas que tienen su fecha y sus héroes de horror; la ley nace de las ciudades incendiadas, de las tierras desbastadas, surge con los famosos inocentes que agonizan mientras nace el día.
La verdad da fuerza o desequilibra, acentúa las disimetrías y hace , que la victoria se incline hacia un lado: La verdad es en plus de fuerza.
La razón esta al lado de la quimera, la artimaña , los malos ; del otro lado tenemos una brutalidad elemental pero que esta también del lado de la verdad.
Durante la edad media la gran esperanza del día de la revancha, la espera del emperador de los últimos días, dux novus, del nuevo jefe, el nuevo Fuhrer, la idea de la quinta monarquía el tercer imperio, o el tercer reich, que sera la bestia del apocalipsis o el salvador de los pobres.Es el retorno de Alejando, el de Eduardo el confesor. es Carlomagno dormido en su tumba, que despertara para reanimar la guerra justa; son los dos Federicos, barba roja y Federico II es el rey de Portugal perdido en las arenas de áfrica.
La dialéctica aparece como el discurso del movimiento universal histórico de la contradicción y la guerra , no estén en  absoluto su convalidacion filosófica. La dialéctica codifica la lucha, la guerra y los enfrentamientos en una lógica o una presunta lógica de las contradicciones. la dialéctica colonizo el discurso histórico político. es la pacificación por el orden filosófico y quizás por el orden político, de ese discurso amargo y partisano de la guerra fundamental.

Clase del 28 de enero de 1976

El discurso histórico y sus partidarios - La contra historia de la lucha de razas - Historia romana e historia bíblica - El discurso revolucionario - Nacimiento y trasformación del racismo - La pureza de la raza y el racismo de estado: Trasformación Nazi y Transformación soviética.

Hasta fines del siglo XIX el discurso de la guerra de razas funciono como una contra historia. 
El yugo de la ley y el brillo de la gloria son dos caras con las cuales el discurso histórico aspira a suscitar el fortalecimiento del poder. Me parece que la doble función del discurso histórico puede volver a encontrarse en sus tres ejes tradicionales en la edad media. El eje genealógico que contaba la antigüedad delos reinos recuperaba las hazañas de los héroes fundadores de los imperios. Segundo eje existe la función de memorización que los encontramos en los anales y las crónicas registradas día por día. y por ultimo la tercera función de esta historia es la puesta en circulación de los ejemplos. El ejemplo es la ley viviente , permite juzgar el presente, someterlo a una ley mas fuerte que ella. El ejemplo es la gloria hecha ley.
En el sistema indoeuropeo existen dos caras por un lado el aspecto jurídico: El poder vincula por la obligación el juramento, la ley  por el otro el poder tiene una función una eficacia mágica : El poder deslumbra, petrifica. La historia es el discurso del poder.
La victoria de los Franco y Clodoveo hay que leerla como la derrota y la esclavitud de los galorromanos en este aspecto la historia que surge es la historia de la lucha de razas, es una contra historia.
Cuando nace el gran discurso sobre la lucha de razas termina la antigüedad. Todas las naciones de Europa reivindicaban su origen en la caída de troya y por ende ser hermanas de roma.
La Biblia fue, al menos a partir de la segunda mitad de la Edad Media, la gran forma en la que se articularon las objeciones religiosas, morales y políticas al poder de los reyes y el despotismo de la Iglesia. La Biblia fue el arma de la miseria y la insurrección, fue la palabra que sublevaba contra la ley y la gloria: contra la ley injusta de los reyes y contra la bella gloria de la Iglesia.
Marx, al final de su vida, en 1882, escribía lo siguiente en una carta a Engels: ―Pero sabes muy bien dónde encontramos nuestra lucha de clases: en los historiadores franceses cuando relataban la lucha de razas.Cuando el tema de la pureza de la raza sustituye el de la lucha de razas, creo que nace el racismo o se produce la conversión de la contra historia en un racismo biológico.
En el momento en que el discurso de la lucha de razas se transforma en discurso revolucionario, el racismo es el pensamiento, el proyecto, el profetismo revolucionarios vueltos en otro sentido, a partir de la misma raíz, que era el discurso de la lucha de razas.
La transformación nazi es un racismo de Estado encargado de proteger biológica mente la raza.En la época nazi, el racismo de Estado esta acompañado por la lucha de la raza germánica, el tema del retorno del héroe, el tema de la reanudación de una guerra ancestral; el del advenimiento de un nuevo reich.
La transformación de tipo soviético, que en cierto modo consiste en hacer lo inverso: no una transformación dramática y teatral, sino subrepticia, sin dramaturgia legendaria, pero difusamente cientificista. Se trata de retomar y asimilar el discurso revolucionario de las luchas sociales.


Clase del 4 de febrero de 1976

Respuesta sobre el antisemitismo - Guerra y soberanía en Hobbes - El discurso de la conquista en Inglaterra entre los realistas , los parlamentarismos y los niveladores -  El esquema binario y el Historicismo político - Lo que Hobess quería eliminar.

Según la RAE Semita-.  Es un Conjunto de doctrinas, instituciones y costumbres propias de los pueblos semíticos y en especial del actual pueblo hebreo.
El antisemitismo era el rechazo a las razas que según los que detectaban el poder político era una raza que introducían en su cuerpo elementos nocivos que había que expulsar por razones políticas y biológicas. Aparecieron los judíos y fueron considerados como la raza biologicamente peligrosa y exigían del estado el rechazo y la exclusión.
El viejo antisemitismo como actitud religiosa y racial, no intervino de una manera suficientemente directa para que lo tomen en cuenta en la historia,  así la reutilizacion en el racismo de estado de un antisemitismo provoco los fenómenos del siglo XIX por los cuales los viejos mecanismos del antisemitismo se superpusieron.
Según Hobbes quien fue el primero en tratar el tema de la guerra situándola en el fundamento y el principio de las relaciones de poder plantea la guerra de todos contra todos, plantea la pregunta ¿ de que esta hecha la relación de fuerza? Del fuego entre 3 series de elementos: En primer lugar, representaciones calculadas, Segundo, manifestaciones enfáticas y notorias de voluntad, Tercero, se utilizan tácticas de intimidación entrecruzadas.
entonces vamos a encontrar la teoría de las razas, o el tema de las razas, tanto en las posiciones del absolutismo real como en las de los parlamentarios o parlamentaristas o en las posturas más extremas de los Niveladores.
Del poder sajón al rey normando, dicen los parlamentaristas, comenzó verdaderamente la conquista, es decir, todo un juego de despojos, exacciones, abusos de derecho. La conquista fue ese prolongado desvío que siguió a la instalación de los normandos y que organizó en Inglaterra lo que en ese momento se llama, justamente,nomadismo o, yugo normando.
Vamos a encontrar, una tercera vez, el hecho mismo de la conquista, pero ahora en la posición radical de quienes más se opusieron, no sólo a la monarquía sino, incluso, a los parlamentaristas, es decir, en el discurso más pequeño burgués o, si lo prefieren, más popular de los Niveladores y los Diggers.
En una palabra, lo que Hobbes quiere eliminar es la conquista e, incluso, la utilización, en el discurso histórico y en la práctica política, de ese problema que es el de la conquista.


Clase del 11 de febrero de 1976

El relato de los orígenes - El mito troyano - La herencia de Francia - Franco - Gallia - La invasión, la historia del derecho publico - El dualismo nacional - El saber del príncipe - Estado de Francia de Boulainvilliers - La escribania tribunalicia, el despacho y el saber de la nobleza - Un nuevo sujeto de la historia - Historia y constitución.

La historia de los franceses que descendían de los francos y de los francos mismos, que eran troyanos y que, conducidos por el rey Francus, hijo de Príamo, se habían marchado de Troya en el momento del incendio de la ciudad, para refugiarse en un primer momento en las orillas del Danubio y luego en Germanía, hasta encontrar o, mejor, fundar finalmente su patria en Francia.
Decir que los francos también son, como los romanos, fugitivos de Troya, significa, en primer lugar, que, desde el día en que el Estado romano desaparece, los otros hermanos ―los menores― son quienes, con toda naturalidad, lo heredan en función del derecho de gentes.Francia, por una especie de derecho natural y reconocido por todos, sucede al Imperio, Y la leyenda de Troya es una manera de relatar con imágenes, o de poner en imágenes, el principio que había sido formulado en la Edad Media, en particular por Boutillier, cuando decía que el rey de Francia era emperador en su reino.
Pero decir que Francia es heredera del Imperio significa decir, también, que Francia, hermana o prima de Roma, tiene derechos que son iguales a los de la propia Roma. Vale decir que Francia no depende de una monarquía universal que, tras el Imperio, quiera resucitar el Imperio Romano. Francia es tan imperial como todos los demás descendientes del Imperio Romano; es tan imperial como el Imperio Alemán; nada la subordina a los Césares germánicos.
Cuando se dice que las guerras de religión permitieron pensar la dualidad nacional, se hace referencia a un texto de François Hotman,Franco - Gallia que data de 1573, y cuyo título mismo parece indicar con claridad que el autor pensaba en una especie de dualidad.
La tesis de Hotman es importante, sin lugar a dudas, porque introduce, más o menos en la misma época en que lo vemos aparecer en Inglaterra, el tema fundamental de la invasión, durante la cual unos Estados desaparecen y otros nacen.
De aquí en adelante, el gran problema del derecho público va a ser el problema de lo que un sucesor de Hotman, Étienne Pasquier, llama la ―otra sucesión. vale decir: ¿qué pasa cuando un Estado sucede a otro? ¿Qué pasa —y qué hay con el derecho público y el poder de los reyes— desde el momento en que los Estados no se suceden por [el efecto de] una especie de continuidad que nada interrumpe, sino que nacen, tienen su etapa de poderío, luego su decadencia y finalmente desaparecen por completo?.
De una manera general, por otra parte, ninguno de los autores contemporáneos de las guerras de religión admitió la idea de que una dualidad ―de raza, de origen, de nación― atravesara la monarquía.
Se trata del conjunto de los conocimientos sobre el Estado, el gobierno, el país, necesarios para quien algunos años más tarde Luis XIV ordenó a su administración y sus intendentes, destinado a su nieto, el duque de Borgoña, que iba a ser su heredero, en cuanto debe constituir el saber del rey, el saber con el cual éste va a poder reinar.
Lo que importa en el texto de Boulainvilliers y esa empresa de recodificación de los informes presentados] al rey es protestar contra el hecho de que el saber dado a éste, y luego al príncipe, es un saber fabricado por la misma maquinaria administrativa. Lo importante es protestar contra el hecho de que el saber del rey sobre sus súbditos esté enteramente colonizado, ocupado, prescrito, definido por el saber del Estado sobre el Estado.
El otro gran adversario ya no es el saber del juez o el escribano, sino del intendente: ya no la escribanía tribunalicia, sino el despacho, Y por razones simétricas, porque ese saber de los intendentes permitió recortar las riquezas y el poder de los nobles. También este saber puede deslumbrar al rey e ilusionarlo, porque, gracias a él, el monarca puede transmitir su poderío, ganarse la obediencia, afirmar el sistema impositivo, es un saber administrativo, sobre todo económico, cuantitativo.
Ese nuevo sujeto de la historia, que aparece cuando se desecha el discurso administrativo o jurídico del Estado sobre el Estado, ese algo que en lo sucesivo habla en la historia, que toma la palabra en la historia, y del que ésta va a hablar, es lo que el vocabulario de la época designa con el término ―nación. La nobleza es una nación frente a muchas otras que circulan en el Estado y se oponen unas a otras. De esta idea, de este concepto de nación, va a salir el famoso problema revolucionario de la nación; de allí saldrán, desde luego, los conceptos fundamentales del nacionalismo del siglo XIX; de allí saldrá también la noción de raza; y, por último, de allí va a salir la noción de clase.
Por decirlo de algún modo, la creación del ministerio de la historia aparece como una concesión, la primera aceptación implícita por parte del rey de que existe una materia histórica que puede, tal vez, poner de manifiesto las leyes fundamentales del reino.Diez años antes de los Estados Generales, es ya la primera aceptación implícita de una especie de constitución.

Clase del 18 de febrero de 1976

Nación y naciones - La conquista romana - Grandeza y decadencia de los romanos - De la libertad de los germanos según Boulainvilliers - El vaso de Soissons - Orígenes del feudalismo - La iglesia, el derecho , la lengua del estado - Las 3 generalizaciones del la guerra en Boulainvilliers : la ley de la historia y la ley de la naturaleza ; las instituciones de la guerra ; el calculo de las fuerzas - Observaciones sobre la guerra.

Ya no es el Estado que habla de sí mismo, es algo distinto que habla de sí, algo distinto que habla en la historia y se toma por objeto de su relato histórico: esa especie de nueva entidad que es la nación.Porque de la idea de nación van a irradiar o derivar nociones como las de nacionalidad, raza, clase. En el siglo XVIII todavía hay que entender en un sentido muy amplio esta noción.Es cierto que en los libros encontramos una definición de la nación que yo calificaría de estatal, porque los enciclopedistas dan cuatro criterios de su existencia.Primero, debe ser una gran multitud de hombres; segundo, debe ser una multitud de hombres que habitan en un país determinado; tercero, ese país determinado debe estar delimitado por fronteras; y cuarto, esa multitud de hombres, así establecida en el interior de las fronteras, debe obedecer leyes y un gobierno únicos.
En un principio, los romanos, al penetrar en la Galia, habrían tenido como primera precaución desarmar, desde luego, a esa aristocracia guerrera que había sido la única fuerza militar que realmente se opuso a ellos; desarmar a la nobleza, rebajarla, así, política y económicamente, y esto mediante una elevación artificial de la gente de baja condición, a la que se halaga, con la idea de la igualdad.De la misma manera, los romanos hicieron igualitaria la sociedad gala rebajando a la nobleza y elevando al pueblo bajo, y así pudieron establecer su propio cesarismo.Se crea, así, una nueva nobleza, una nobleza civil, jurídica, administrativa, cuyos rasgos distintivos son, en primer lugar, una práctica aguda, fina y experta del derecho romano y, en segundo lugar, el conocimiento de la lengua romana.En torno del conocimiento de la lengua y la práctica del derecho aparece una nueva nobleza.
Los romanos ya no contaban con nada para poder defender el territorio contra las invasiones procedentes de la otra orilla del Rin. Y, puesto que ya no tenían una nobleza, para defender esa tierra gala que ocupaban se vieron obligados a recurrir a mercenarios, es decir, a gente que no combatía por sí misma o para defender su tierra sino por un salario, esto implica, desde luego, un enorme sistema fiscal para pagar a este ejercito. La con-quista franca va a producirse o, mejor, va a ser posible en ese estado de desolación global. La permeabilidad de la Galia a la invasión franca está ligada a esa ruina del país, cuyo inicio estaba dado, entonces, por la presencia de tropas mercenarias.
La libertad de que disfrutan los guerreros germanos es, esencialmente, la libertad del egoísmo, de la avidez, del gusto por la batalla, del gusto por la conquista y la rapiña. La libertad de esos guerreros no es la de la tolerancia y la igualdad para todos; es una libertad que sólo puede ejercerse por la dominación.Es decir que, lejos de ser una libertad del respeto, es una libertad de la ferocidad.
Y aquí comienza la historia del vaso de Soissons, cuando, después de ya no sé qué batalla,Clodoveo reparte el botín o, más bien, preside como magistrado civil el reparto del botín, señala un vaso y dice: ―¡Quiero ése para mí!‖; pero un guerrero se levanta y le contesta: ―Tú no tienes derecho a ese vaso, porque por más que seas rey, debes compartir el botín con los demás. No tienes ningún derecho de prioridad,no tienes ningún derecho de posesión primera y absoluta sobre lo que se obtuvo en la guerra. Un año después hizo congregar a todos sus soldados, que debían ostentar sus armas en perfectas condiciones. Mientras recorría las filas, llegó ante el que había roto el vaso y le dijo: Nadie tiene aquí las armas en tan mal estado como tú: tu lanza, tu espada, tu hacha, ninguna de ellas está en condiciones‘. Y tras tomar el hacha, la arrojó al suelo. Cuando el soldado se inclinó a recogerla, el rey levantó la suya con las dos manos y la hundió en su cráneo, diciendo: ``Así hiciste tú con el vaso de Soissons``.
El feudalismo como sistema histórico jurídico que caracteriza la sociedad, las sociedades europeas desde los siglos VI, VII, VIII hasta más o menos el siglo XV. El clima de la unidad jurídico política del feudalismo es, en cierto modo, esa dicha de una casta militar mantenida alimentada por una población campesina que le paga cánones en especie.
Fue esta aristocracia la que resultó efectivamente despojada. Lo padeció, ¿y qué hizo? Ya no le quedaba más que un solo refugio, porque había perdido sus tierras y hasta el Estado romano había desaparecido; tenía un solo abrigo, que era la Iglesia, De tal modo, la aristocracia gala se refugió en la Iglesia; no sólo desarrolló el aparato de ésta, sino que, a través de ella, profundizó, extendió su in-fluencia sobre el pueblo mediante todo el sistema de creencias que la Iglesia ponía en circulación; en ella desarrolló, igualmente, sus conocimientos del latín y, en tercer lugar, cultivó el derecho romano, que era un derecho de forma absolutista. Con toda lógica, los aristócratas galos, la nobleza gala refugiada en la Iglesia, se convirtió en el aliado natural de los nuevos monarcas en el momento mismo en que éstos trataban de constituir su absolutismo. Y de ese modo, con el latín, el derecho romano y la práctica judicial, la Iglesia pasó a ser la gran aliada de la monarquía absoluta.
El latín se convierte en lengua de Estado, lengua de saber lengua jurídica.
la ley de la historia, que hace que la libertad sólo sea fuerte, vigorosa y plena cuando es la libertad de algunos consolidada a expensas de los demás; cuando hay una sociedad que garantiza la desigualdad esencial. La ley igualitaria de la naturaleza es débil frente a la ley desigualitaria de la historia. Es lógico, por lo tanto, que la primera haya cedido el paso, y definitivamente, a la segunda. La ley de la historia siempre es más fuerte que la ley de la naturaleza. Esto es lo que sostiene Boulainvilliers cuando dice que la historia llegó finalmente a crear una ley natural de antítesis entre la libertad y la igualdad, y que esta ley natural es más fuerte que la ley inscripta en lo que llamamos derecho natural.
Si consigue hacer la historia de la sociedad francesa, es porque sigue constantemente el hilo que, detrás de la batalla y la invasión, pone de relieve la institución militar y, más allá de ésta, el conjunto de las instituciones y de la economía del país. La guerra es una economía general de las armas, una economía de las personas armadas y las personas desarmadas, en un Estado dado, y con todas las series institucionales y económicas que se derivan de ello.
La tercera generalización de la guerra en el análisis de Boulainvilliers, no con respecto al hecho de la batalla sino al sistema invasión/rebelión, que eran los dos grandes elementos que se ponían en juego para reconocer la guerra en las sociedades, lo que quiere hacer, en cambio, es mostrar cómo cierta relación de fuerzas, que se había manifestado por medio de la invasión y la batalla, se invirtió poco a poco y oscuramente. Lo esencial de su análisis estará constituido por el problema del paso de la fuerza a la debilidad y de la debilidad a la fuerza. Vale decir que ahora la historia se manifiesta, en esencia, como un cálculo de fuerzas.


Clase del 25 de febrero de 1976

Boulainvilliers y la constitución de un continuum histórico político - El historicismo - Tragedia y derecho publico - La administración central de la historia - Problemática de las luces y genealogía de los saberes - Las cuatro operaciones del saber disciplinario y sus efectos - La filosofía y la ciencia - El disciplinamiento de los saberes.

El relato histórico y el cálculo político, por consiguiente, tienen para Boulainvilliers exactamente el mismo objeto. Es indudable que no tienen el mismo fin; pero aquello de lo que hablan, aquello de lo que se trata en ese relato y ese cálculo, eso está exactamente en continuidad. De modo que en Bouiainvilliers tenemos, creo que por primera vez, un continuum histórico político. La utilización del modelo de racionalidad gestionaría del Estado como grilla de inteligibilidad especulativa de la historia es lo que constituye el continuum histórico político, con esto se pretende realmente volver a dar a la nobleza, a la vez, una memoria que ha perdido y un saber que siempre descuidó.
La historia no es simplemente un analizador o descifrador de fuerzas, es un modificador.
La historia nos aportó la idea de que estamos en guerra, y nos hacemos la guerra a través de la historia.
El historicismo es la cosa más espantosa del mundo, Nadie se atrevería a confesar que es historicista. El historicismo no es otra cosa, ese nudo, esa pertenencia insoslayable de la guerra a la historia y, recíprocamente, de la historia a la guerra. ese nudo esencial entre el saber histórico y la práctica de la guerra es, en términos generales, lo que constituye el núcleo del historicismo, ese núcleo a la vez irreductible y que siempre es preciso expurgar, a causa de una idea que se relanzó sin cesar desde hace mil o dos mil años y que podemos llamar Platónica. El Estado moderno la reimplantó profundamente en nuestros días mediante lo que podríamos llamar la  diciplinarizacion de los saberes en el siglo XVIII.
Las tragedias históricas de Shakespeare son tragedias del derecho y del rey, esencialmente centradas en el problema del usurpador y la destitución, del asesinato de los reyes y del nacimiento de un nuevo ser que constituye la coronación de un rey. la tragedia shakespeariana es, al menos por uno de sus ejes, una especie de ceremonia, de ritual de rememorización de los problemas del derecho público. Podríamos decir lo mismo de la tragedia francesa, la de Comedie y, tal vez más aun, la de Racine, justamente. la tragedia deshace y recompone, si se quiere, lo que el ritual ceremonial de la corte establece cada día.
La historia se convierte en el discurso por el cual cada ―nación‖, entre comillas, y, en todo caso, cada orden, cada clase, hace valer su propio derecho; el momento en que la historia se convierte, si lo prefieren, en el discurso general de las luchas políticas. En ese momento, entonces, se produce la creación de un ministerio de la historia. En esa batalla política se trataba de armar al rey, en la medida en que éste, después de todo, no era más que una fuerza entre otras y era atacado por éstas. También se trataba de establecer una especie de paz impuesta en esas luchas histórico políticas. Se trataba de codificar, de una vez por todas, ese discurso de la historia para que pudiera integrarse a la práctica del Estado.
La genealogía de los saberes tiene que desbaratar, antes que cualquier otra cosa, la problemática de las Luces. Tiene que desbaratar lo que en la época se describía como el progreso de las Luces, la lucha del conocimiento contra la ignorancia, de la razón contra las quimeras, de la experiencia contra los prejuicios, de los razonamientos contra el error.
El Estado va a intervenir directa o indirectamente en esas luchas, en cuatro grandes procedimientos. En primer lugar, la eliminación, la descalificación de lo que podríamos llamar los pequeños saberes inútiles e irreductibles, económicamente costosos; eliminación y descalificación, entonces. Segundo, normalización de esos saberes entre sí, lo que va a permitir ajustados unos a otros, establecer comunicaciones entre ellos, echar abajo las barreras del secreto y las delimitaciones geográficas y técnicas; en síntesis, hacer que sean intercambiables no sólo los saberes sino quienes los poseen; normalización, por lo tanto, de esos saberes dispersos. Tercera operación: clasificación jerárquica de esos saberes que permite, en cierto modo, encajarlos unos en otros, desde los más particulares y más materiales, que serán al mismo tiempo los saberes subordinados, hasta las formas más generales, hasta los saberes más formales, que serán a la vez las formas englobadoras y directrices del saber. Y por último una centralización piramidal que permite el control de esos saberes, que asegura las selecciones y posibilita la transmisión, desde
abajo hacia arriba, de sus contenidos y, a la vez, desde arriba hacia abajo, de las direcciones de conjunto y las organizaciones generales que se pretende hacer prevalecer.
Por lo tanto, ordenamiento de cada saber como disciplina y, por otra parte, exposición de esos saberes así disciplinados desde adentro, su puesta en comunicación, su distribución, su jerarquización recíproca en una suerte de campo o disciplina global que se denomina, precisamente, la ciencia. Antes del siglo XVIII, la ciencia no existía, Había ciencias, había saberes y también estaba, si ustedes quieren, la filosofía. La ciencia, como dominio general, como policía disciplinaria de los saberes, toma el relevo tanto de la filosofía como de la mathesis.
Pero creo que si captamos con claridad que debajo de lo que se denominó progreso de la razón lo que se producía era el disciplinamiento de saberes polimorfos y heterogéneos, podremos comprender una serie de cosas. En primer lugar, la aparición de la universidad.
La aparición de algo como la universidad, con sus prolongaciones y sus fronteras inciertas, se comprende entonces, a principios del siglo XIX, a partir del momento en que se efectúa justamente esa disciplinarización de los saberes, su disciplinamiento.
Creo que ahora habría que estudiar cómo se produjo otra forma de puesta en disciplina, de disciplinarización, contemporánea de la primera, que ya no se refiere a los cuerpos sino a los saberes. Esta disciplinarización que afectaba los saberes generó un desbloqueo epistemológico, una nueva forma, una nueva regularidad en la proliferación de los saberes, a partir de esos saberes disciplinados, apareció una nueva coacción que ya no es la de la verdad sino la de la ciencia.


Clase del 3 de marzo de 1976


Generalización táctica del saber histórico - Constitución, revolución, e historia cíclica -  El salvaje y el bárbaro - Tres filtros del bárbaro : tácticas del discurso histórico - Cuestiones de métodos : El campo epistemico y el anti historicismo de la burguesía - Reactivacion  del discurso histórico de la revolución - Feudalismo y novela gótica.

La táctica discursiva, un dispositivo de saber y poder que, precisamente, en cuanto táctica, puede transferirse y se convierte, en última instancia, en la ley de formación de un saber y, al mismo tiempo, en la forma común a la batalla política. Por lo tanto, generalización del discurso de la historia, pero en cuanto táctica.Filología, economía política, biología. Hablar, trabajar, vivir. Veremos que todo esto vuelve a investirse o articularse alrededor de ese saber histórico y de las tácticas ligadas a él.
En consecuencia, tres tareas en ese proyecto de análisis de la inteligibilidad de la historia: recuperar el hilo estratégico, trazar la línea de las divisiones morales y restablecer la rectitud de algo que puede llamarse el punto constituyente de la política y de la historia, el momento de constitución del reino. ―punto constituyente‖, ―momento de constitución‖, para evitar un poco, aunque sin borrarla del todo, la palabra ―constitución‖. De hecho, como ven, se trata, sin duda, de constitución: se hace la historia para restablecer la constitución, pero ésta no entendida en modo alguno como un conjunto explícito de leyes que se hayan formulado en un momento determinado. De modo que tenemos ese par, ese nexo de tres temas, constitución, revolución, historia cíclica: éste es, si me permiten decirlo, uno de los aspectos del instrumento táctico que Boulainvilliers había puesto a punto.
Es el hombre de naturaleza, el salvaje, entendido en dos sentidos: el salvaje, bueno o malo, ese hombre de naturaleza que los juristas o los teóricos del derecho postulaban antes de la sociedad para constituirla, como elemento a partir del cual podía constituirse el cuerpo social. Lo que quieren conjurar, así, es ese otro aspecto del salvaje, ese otro hombre de naturaleza que es el elemento ideal, inventado por los economistas, ese hombre que carece de historia y de pasado, a quien sólo mueve su interés y que intercambia el producto de su trabajo por otro producto.
Otro personaje, que es tan elemental, si ustedes quieren, como el salvaje, pero que está constituido de una manera completamente diferente. Ese adversario del salvaje es el bárbaro. El bárbaro se opone al salvaje; ¿pero de qué manera? En principio, en lo siguiente: en el fondo, el salvaje siempre lo es en el salvajismo, con otros salvajes; desde el momento en que hay una relación de tipo social, deja de serlo. En cambio, el bárbaro es alguien que no se comprende y no se caracteriza, que no puede definirse sino con respecto a una civilización, fuera de la cual se encuentra. El bárbaro es siempre el hombre que invade las fronteras de los Estados, quien choca contra las murallas de las ciudades. A diferencia del salvaje, el bárbaro no se asienta en un fondo de naturaleza al que pertenece. Sólo surge contra un fondo de civilización y choca con él.
Primer filtro del bárbaro, el más riguroso, el filtro absoluto, el que consiste en tratar de que no pase nada de él a la historia: en esta posición interesa mostrar que la monarquía francesa no tiene tras de sí una invasión germánica que la haya introducido y haya sido, en cierto modo, su portadora. 
otro filtro del bárbaro. En este otro tipo de discurso, se trata, esta vez, de disociar una libertad germánica, es decir, una libertad bárbara, del carácter exclusivo de los privilegios de la aristocracia.
Lo que interesa en esta tercera operación táctica es, en el fondo, distinguir dos barbaries: una, la de los germanos, que va a ser la mala, la barbarie de la que hay que liberarse; y una buena barbarie, la de los galos, que es la única verdaderamente portadora de libertad.

Tenemos, por lo tanto, una trama epistémica muy apretada de todos los discursos históricos, cualesquiera sean, en definitiva, las tesis históricas y los objetivos políticos que se propongan. La regularidad del campo epistémico, la homogeneidad en el modo de formación del discurso van a hacerlo utilizable en unas luchas que, por su parte, son extra discursivas.
Este carácter anti historiador de la burguesía se manifiesta de dos maneras. La primera parte del siglo XVIII, la burguesía tuvo una actitud más bien favorable al despotismo lustrado, a cierta forma de moderación del poder monárquico, que no se apoyaría pese a ello en la historia sino en una limitación debida al saber, a la filosofía, a la técnica, a la administración.
Y después, en la segunda parte del siglo XVIII, y sobre todo antes de la Revolución, la burguesía intentó escapar al historicismo ambiente mediante la exigencia de una constitución, que no fuera justamente una reconstitución pero sí fuera, en esencia, si no anti histórica, al menos ahistórica. Ese antihistoricismo de la burguesía no se mantuvo sin
cambios; no impidió toda una nueva articulación de la historia.
Así, en la Revolución tuvimos la reactivación de dos grandes formas históricas, a partir, en cierto modo, de ese rousseaunianismo jurídico que durante mucho tiempo había sido el hilo conductor. Otra figura reactivada es la de Carlomagno,y a quien se toma como confluencia entre las libertades francas y las libertades galorromanas: Carlomagno, el hombre que convocaba al pueblo al Campo de Marte; Carlomagno, soberano guerrero pero, al mismo tiempo, protector del comercio y de las ciudades; Carlomagno, rey germánico y emperador romano.
También es indudable que hay que reubicar, del lado de esta abominación del feudalismo, la valoración ambigua del gótico que vemos aparecer en las famosas novelas medievales de la época de la Revolución. 
La novela gótica es una novela de ciencia y de política ficción: política ficción en la medida en que se trata de novelas esencialmente centradas en el abuso de poder, y de ciencia ficción en la medida en que, en el plano de lo imaginario, hay una reactivación de todo un saber sobre el feudalismo, de todo un saber sobre el gótico que tiene, en el fondo, un siglo de antigüedad.


Clase del 10 de marzo de 1976

Reelaboracion política de la idea de nación en la Revolución : Sieyes - Consecuencias teóricas y efectos sobre el discurso histórico - las dos grillas de inteligibilidad de la nueva historia : Dominación y totalización  - Montlosier y Augustin Therry  - Nacimiento de la dialéctica. 

Como punto de partida, tomaré como ejemplo de esa transformación, desde luego, el famoso texto de Sieyès sobre el tercer estado, texto que, como ustedes saben, plantea las tres cuestiones: ―¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué fue hasta el presente en el orden político? Nada. ¿Qué pide ser? Algo. Con Sieyès vamos a tener una definición totalmente distinta o, mejor, una definición desdoblada de la nación. Por una parte, un estado jurídico.
Sieyès dice que para que haya una nación hacen falta dos cosas: una ley común y una legislatura. Esto en lo que se refiere al estado jurídico. Para que haya una nación, según Sieyès, es preciso, entonces, que haya leyes explícitas e instancias que las formulen.
Veamos ahora las consecuencias para el discurso histórico. Lo que vamos a tener es un discurso histórico que reintroduce y hasta cierto punto reubica en su centro el problema del Estado. Un discurso que tenía funciones justificativas, litúrgicas: el Estado que contaba su propio pasado, es decir, que establecía su propia legitimidad y se fortalecía, en cierto modo, en el nivel de sus derechos fundamentales.
Creo que, si se pretende plantearla de una manera global,puede decirse que va a caracterizarse por el juego, el ajuste de dos grillas de inteligibilidad que se yuxtaponen, se entrecruzan hasta cierto punto y se corrigen una a otra. La primera es la grilla de inteligibilidad que se había constituido y utilizado en el siglo XVIII. Vale decir que, en la historia tal como la escribirán Guizot, Augustin Thierry, Thiers y también Michelet, se va a plantear, al principio, una relación de fuerza, una relación de lucha, y esto en la forma misma que ya se le reconocía en el siglo XVIII: es decir, la guerra, la batalla, la invasión, la conquista.
Pero a esta primera grilla se agrega otra, que completa e invierte a la vez la dualidad originaria. Es una grilla que, en lugar de funcionar a partir de un punto de origen, que sería la primera guerra, la primera invasión, la primera dualidad nacional, funciona, al contrario, regresivamente desde el presente. Esta segunda grilla es, precisamente, la que la reelaboración de la idea de nación hizo posible.
En el fondo tenemos una historia que se escribe, por un lado, en forma de dominación —con la guerra como segundo plano— y, por el otro, en forma de totalización, con la emergencia del Estado por el lado del presente o, en todo caso, en la inminencia de lo que pasó y lo que va a pasar.
una historia de tipo derechista, en la línea de la reacción nobiliaria del siglo XVIII, es la que
escribió Montlosier a principios del siglo XIX, Y el libro, los libros de Montlosier, están sembrados de invectivas del siguiente tipo, que dirige al tercer estado: ―Raza de libertos, raza de esclavos, pueblo tributario, se os otorgó la licencia de ser libres, pero a nosotros no la de ser nobles. Montlosier, entonces, pone en juego un monismo en el plano de la nación, y en beneficio de la nobleza, y un dualismo en el plano de la dominación.
Montlosier, aristócrata, emigrado, feroz adversario de la más mínima tentativa de liberalización durante la Restauración, puede escribir lo siguiente: ―El pueblo soberano: que no se le censure con demasiada acritud.

Ahora otro tipo de historia, directamente opuesta. Es la historia de Augustin Thierry, adversario explícito de Montlosier. Thierry utilizará, explícitamente, la segunda grilla, la que parte del presente, del presente pleno, para revelar los elementos y los procesos del pasado. Totalización estatal: esto es lo que debe proyectarse sobre el pasado; y es preciso hacer la génesis de esa totalización. Para Augustin Thierry, la Revolución es precisamente ese ―momento pleno‖: por una parte, la Revolución es, desde luego —dice—, el momento de la reconciliación.
En el fondo, en el siglo XVIII la filosofía de la historia sólo existía como especulación sobre la ley general de la historia. A partir del siglo XIX comienza algo nuevo y, creo, fundamental. La historia y la filosofía van a plantear esta pregunta común: ¿cuál es el elemento portador de lo universal en el presente? ¿Cuál es, en el presente, la verdad de lo universal? Es la cuestión de la historia e, igualmente, la cuestión de la filosofía. Ha nacido la dialéctica.

Clase del 17 de marzo de 1976

Del poder de soberanía al poder de la vida -  Hacer vivir y dejar morir - Del hombre / cuerpo al hombre / especie : nacimiento del biopoder - Campos de aplicación del biopoder -  La población - De la muerte, y la de Franco en particular - Articulaciones de la disciplina y la regulación : la ciudad obrera , la sexualidad, la norma - Biopoder y racismo - Funciones y ámbitos de aplicación del racismo - El nacismo - El socialismo.

El efecto del poder soberano sobre la vidas sólo se ejerce a partir del momento en que el soberano puede matar. En definitiva, el derecho de matar posee efectivamente en sí mismo la esencia misma de ese derecho de vida y de muerte: en el momento en que puede matar, el soberano ejerce su derecho sobre la vida. 
Una de las transformaciones más masivas del derecho político del siglo XIX consistió en completar ese viejo derecho de soberanía hacer morir o dejar vivir, con un nuevo derecho, que no borraría el primero pero lo penetraría, lo atravesaría, lo modificaría y sería un derecho o, mejor, un poder exactamente inverso: poder de hacer vivir y  hacer morir. El derecho de soberanía es, entonces, el de hacer morir o dejar vivir. Y luego se instala el nuevo derecho: el de hacer vivir y dejar morir.

Esta nueva técnica no suprime la técnica disciplinaria, simplemente porque es de otro nivel, de otra escala, tiene otra superficie de sustentación y se vale de instrumentos completamente distintos. A diferencia de la disciplina, que se dirige al cuerpo, esta nueva técnica de poder no disciplinario se aplica a la vida de los hombres e, incluso, se destina, por así decirlo, no al hombre/cuerpo sino al hombre vivo, al hombre ser viviente; en el límite, si lo prefieren, al hombre/especie.
Más acá, por lo tanto, de ese gran poder absoluto, dramático, sombrío que era el poder de la soberanía, y que consistía en poder hacer morir, he aquí que, con la tecnología del biopoder, la tecnología del poder sobre la población como tal, sobre el hombre como ser viviente, aparece ahora un poder continuo, sabio, que es el poder de hacer vivir.

Se trata de un nuevo cuerpo: cuerpo múltiple, cuerpo de muchas cabezas, si no infinito, al menos necesariamente innumerable. Es la idea de población. La biopolítica tiene que ver con la población, y ésta como problema político, como problema a la vez científico y político, como problema biológico y problema de poder, creo que aparece en ese momento.

Ahora bien, cuando el poder es cada vez menos el derecho de hacer morir y cada vez más el derecho de intervenir para hacer vivir, sobre la manera de vivir y sobre el cómo de la vida, a partir del momento, entonces, en que el poder interviene sobre todo en ese nivel para realzar la vida, controlar sus accidentes, sus riesgos, sus deficiencias, entonces la muerte, como final de la vida, es evidentemente el término, el límite, el extremo del poder.
El poder ya no conoce la muerte. En sentido estricto, la abandona.
Para simbolizar todo esto, tomemos la muerte de Franco, que es un acontecimiento, de todos modos, muy pero muy interesante por los valores simbólicos que pone en juego, dado que muere quien ejerció el derecho soberano de vida y de muerte con el salvajismo que ustedes conocen, el más sangriento de los dictadores, que durante cuarenta años
hizo reinar de manera absoluta el derecho soberano de vida y de muerte y que, en el momento en que va a morir, entra en esa especie de nuevo campo del poder sobre la vida que consiste no sólo en ordenarla, no sólo en hacer vivir sino, en definitiva, en hacer vivir al individuo aun más allá de su muerte.
La comparación entre la tecnología regularizadora de la vida y la tecnología disciplinaria del cuerpo, Una técnica que es disciplinaria: está centrada en el cuerpo, produce efectos individualizadores, manipula el cuerpo como foco de fuerzas que hay que hacer útiles y dóciles a la vez. Y, por otro lado, tenemos una tecnología que no se centra en el cuerpo sino en la vida; una tecnología que reagrupa los efectos de masas propios de una población, que procura controlar la serie de acontecimientos riesgosos que pueden producirse en una masa viviente.
Recorte, puesta en visibilidad de los individuos, normalización de las conductas, especie de control policial espontáneo que se ejerce así por la misma disposición espacial de la ciudad: toda una serie de mecanismos disciplinarios que es fácil reencontrar en la ciudad obrera.
Creo que la sexualidad fue importante por muchas razones, pero en particular por las siguientes: por un lado, como conducta precisamente corporal, la sexualidad está en la órbita de un control disciplinario, individualizador, en forma de vigilancia permanente. por el otro, se inscribe y tiene efecto, por sus consecuencias procreadoras, en unos procesos biológicos amplios que ya no conciernen al cuerpo del individuo sino a ese elemento, esa unidad múltiple que constituye la población. La sexualidad está exactamente en la encrucijada del cuerpo y la población.
Puede decirse que el elemento que va a circular de lo disciplinario a lo regularizador, que va a aplicarse del mismo modo al cuerpo y a la población, elemento que circula de uno a la otra, es la norma,  es lo que puede aplicarse tanto a un cuerpo al que se quiere disciplinar como a una población a la que se pretende regularizar.
Biopoder, por consiguiente, del que se pueden señalar en el acto las paradojas que surgen en el límite mismo de su ejercicio. Este exceso del biopoder aparece cuando el hombre tiene técnica y políticamente la posibilidad no sólo de disponer la vida sino de hacerla proliferar, de fabricar lo vivo, lo monstruoso y, en el límite, virus incontrolables y universalmente destructores.
Ése es el punto, creo, en que interviene el racismo, fue el surgimiento del biopoder lo que inscribió el racismo en los mecanismos del Estado. En ese momento, el racismo se inscribió como mecanismo fundamental del poder, tal como se ejerce en los Estados modernos y en la medida en que hace que prácticamente no haya funcionamiento moderno
del Estado que, en cierto momento, en cierto límite y ciertas condiciones, no pase por él.
Por lo tanto, el racismo está ligado al funcionamiento de un Estado obligado a servirse de la raza,de la eliminación de las razas y de la purificación de la raza, para ejercer su poder soberano. A través del biopoder, del viejo poder soberano del derecho de muerte implica el
funcionamiento, la introducción y la activación del racismo.
El nazismo es, en efecto, el desarrollo paroxístico de los nuevos mecanismos de poder que se habían introducido desde el siglo XVIII. Por supuesto, no hay Estado más disciplinario que el régimen nazi , Poder disciplinario, biopoder: todo esto recorrió y sostuvo a pulso la sociedad nazi, No hay sociedad a la vez más disciplinaria y aseguradora que la que introdujeron o en todo caso proyectaron los nazis. El control de los albures propios de los procesos biológicos era uno de los objetivos inmediatos del régimen.
El Estado socialista, el socialismo, está tan marcado de racismo como el funcionamiento del Estado moderno, el Estado capitalista.se constituyó un socialracismo que no esperó la formación de los Estados socialistas para aparecer. El socialismo fue desde el comienzo, en el siglo XIX, un racismo. Y ya se trate de Fourier, a principios de siglo, o de los anarquistas, al final, pasando por todas las formas de socialismo, siempre constatamos un componente de racismo.el socialismo, mientras no plantea en primera instancia los problemas económicos o jurídicos del tipo de propiedad o el modo de producción -en la medida en que, por consiguiente, no plantea ni analiza el problema de la mecánica del poder, los mecanismos de poder—, no puede dejar de volver a afectar, a investir los mismos mecanismos de poder que vimos constituirse a través del Estado capitalista o el Estado industrial.


TITULO :  DEFENDER LA SOCIEDAD Por : Econ. Mg. Karl Whittembury Garcia Resumen Michell Foucault, enseñó en el Collège de France...